Se cumplen 10 años de Argentina Campeón del Mundo en Futsal
Este 1 de octubre se celebra un aniversario especial del primer título mundial de la Selección en Colombia 2016.
Foto: FIFA
A diez años de Cali. El día que nuestro futsal cambió para siempre. Parece que fue ayer cuando el reloj del Coliseo El Pueblo de Cali se consumió, pero ya pasó una década. Este 1 de octubre se cumplen 10 años exactos de aquella tarde de 2016 donde la Selección Argentina rompió la histórica hegemonía de Brasil y España para gritar campeón del mundo por primera vez tras vencer a Rusia por 5 a 4.
Ese equipo comandado por Diego Giustozzi no solo nos dio una estrella en el pecho, sino que nos cambió la mentalidad. Nos enseñó que el futsal argentino podía sentarse en la misma mesa que las potencias y jugarles de igual a igual. Fue un torneo perfecto, de principio a fin: campeones invictos, con un Fernando Wilhelm brillante que fue elegido como el mejor jugador del certamen y un pibe de 23 años llamado Nicolás Sarmiento que se convirtió en una muralla bajo los tres palos.
A diez años de Cali. El día que nuestro futsal cambió para siempre. Parece que fue ayer cuando el reloj del Coliseo El Pueblo de Cali se consumió, pero ya pasó una década. Este 1 de octubre se cumplen 10 años exactos de aquella tarde de 2016 donde la Selección Argentina rompió la histórica hegemonía de Brasil y España para gritar campeón del mundo por primera vez tras vencer a Rusia por 5 a 4.
Ese equipo comandado por Diego Giustozzi no solo nos dio una estrella en el pecho, sino que nos cambió la mentalidad. Nos enseñó que el futsal argentino podía sentarse en la misma mesa que las potencias y jugarles de igual a igual. Fue un torneo perfecto, de principio a fin: campeones invictos, con un Fernando Wilhelm brillante que fue elegido como el mejor jugador del certamen y un pibe de 23 años llamado Nicolás Sarmiento que se convirtió en una muralla bajo los tres palos.
La presencia del rosarino Gerardo Battistoni, los goles de los hermanos Vaporaki, de Leandro Cuzzolino y el inolvidable doblete de Alan Brandi en esa final no quedaron solamente en las vitrinas de la AFA, sino que significaron un punto de inflexión estructural para nuestra disciplina.
El verdadero triunfo de Colombia 2016 no se quedó en Buenos Aires. Esa Copa del Mundo fue el gran motor de expansión hacia el interior del país, y en nuestra provincia lo vivimos (y lo seguimos viviendo) en primera persona. El envión de aquel título es lo que hoy nos permite ver gimnasios repletos y un nivel competitivo que no para de crecer todos los fines de semana en Rosario y la Liga Santafesina. Fue el combustible anímico y deportivo para que el futsal explote definitivamente en la Liga Departamental San Martín, se fortalezca a pasos agigantados en la Cañadense y la Totorense, y siga ganando un terreno firme desde las bases en la Liga Rafaelina.
Antes del 2016, a veces costaba explicar la magia del 40x20. Hoy, gracias a esa generación dorada, cada vez hay más clubes santafesinos sumando la disciplina, más chicos pidiendo una pelota de medio pique y más proyectos institucionales enfocados en nuestro deporte.
A diez años de la máxima gloria, el mejor homenaje que podemos hacerle a los campeones no es solo mirar en bucle los videos de la final contra los rusos, sino seguir yendo a las canchas de nuestra región y apoyar al futsal local. Porque esa primera estrella mundialista nació ahí, en el piso de baldosa, en el esfuerzo de los clubes de barrio y en la pasión innegociable de los que empujamos este deporte todos los días.
El verdadero triunfo de Colombia 2016 no se quedó en Buenos Aires. Esa Copa del Mundo fue el gran motor de expansión hacia el interior del país, y en nuestra provincia lo vivimos (y lo seguimos viviendo) en primera persona. El envión de aquel título es lo que hoy nos permite ver gimnasios repletos y un nivel competitivo que no para de crecer todos los fines de semana en Rosario y la Liga Santafesina. Fue el combustible anímico y deportivo para que el futsal explote definitivamente en la Liga Departamental San Martín, se fortalezca a pasos agigantados en la Cañadense y la Totorense, y siga ganando un terreno firme desde las bases en la Liga Rafaelina.
Antes del 2016, a veces costaba explicar la magia del 40x20. Hoy, gracias a esa generación dorada, cada vez hay más clubes santafesinos sumando la disciplina, más chicos pidiendo una pelota de medio pique y más proyectos institucionales enfocados en nuestro deporte.
A diez años de la máxima gloria, el mejor homenaje que podemos hacerle a los campeones no es solo mirar en bucle los videos de la final contra los rusos, sino seguir yendo a las canchas de nuestra región y apoyar al futsal local. Porque esa primera estrella mundialista nació ahí, en el piso de baldosa, en el esfuerzo de los clubes de barrio y en la pasión innegociable de los que empujamos este deporte todos los días.

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